Ser un emprendedor muchas veces es confundido por muchos como alguien que funda una empresa y se hace millonario de la noche a la mañana. Esto no es así, para nada. Ser un emprendedor e iniciar tu propia idea de negocio equivale a sacrificio y requiere de mucha valentía. Hay cosas buenas, cosas malas y cosas feas a las que te enfrentarás si quieres aventurarte en el camino de ser tu propio jefe, pero hay algo muy claro; estar en una posición en la que diriges tu propio destino te permite seguir creciendo sin que nadie te imponga límites.

En muchos aspectos, el ser tu propio jefe puede ser abrumador, sobre todo al inicio, pero lo importante es saber perseverar a través del tiempo y adaptarte a las nuevas tecnologías que se van abriendo camino. Con el tiempo, habrán muchos elementos que entrarán en juego para hacerte el camino más fácil o más difícil, depende de cómo lo tomes.

Motivación

Cuando se trata de algo que has creado de la nada, la motivación por ver crecer tu negocio será tu mayor motor para seguir adelante. Habrá gente, incluso hasta muy cercana a tí, que te dirá que tu idea es descabellada o que no hay mercado  para tu producto o que no debería emprender porque te irá mal. No hagas caso de estas personas y aunque sean personas muy queridas para tí, debes saber cuando seguir tu propio instinto ya que una mente desmotivada puede matar cualquier sueño que tengas. Rodéate de personas que te motiven a seguir adelante y a vencer los obstáculos que te encuentres.

Es muy satisfactorio ver crecer algo que es tuyo. Pero tienes que ser capaz de lidiar con mucho estrés, deberás tener resiliencia y ser muy persistente. Nadie te va a estar diciendo qué  hacer, así que deberás organizar las cosas por tu propia cuenta y concentrarte, además de asegurarte de que todos los integrantes del equipo hagan lo mismo.

Es una maratón: debes seguir aunque no puedas ver la meta.

Dinero

Decirle adiós a tus ingresos mensuales es difícil. Lo más probable es que el dinero se vaya mucho más rápido de lo que llegó y la sensación de no tener un ingreso estable puede pesar mucho sobre tu cabeza. Puede ser difícil si sientes que todos están teniendo buenos ingresos menos tú. Pero si ves que tu idea está creciendo y la mantienes en el tiempo, las probabilidades de que logres estabilidad económica irán aumentando, recuerda que es tu propio negocio y que eventualmente si logras llegar a vivir de eso será uno de los mayores logros de tu vida.

Cabe mencionar que al principio todo es cuesta arriba, el dinero sale más rápido de lo que entra y eso puede llegar a desesperarte. Pero debes saber que aunque tengas el mejor plan de mercadeo y el mejor producto del mundo, esto siempre va a ser así; el inicio de todo negocio cuesta ya que la recompensa viene al final, y la satisfacción que viene con ella es inmensa.

Tiempo

A muchos les llama la atención la idea de querer ser sus propios jefes porque así no tendrán que trabajar largas horas, podrán trabajar desde su casa, etc. Falso. Cuando eres tu propio jefe y tienes objetivos claros, terminas trabajando a veces hasta el doble de lo que trabajabas en tu empleo. Habrán noches que no podrás dormir por la emoción de pensar en nuevas ideas que puedes poner en práctica para tu empresa, ¿lo mejor? es tu propia compañía así que puedes implementar esas ideas sin tener que pedirle permiso a nadie. ¿Tienes que salir de emergencia a hacer un mandado? Hazlo, al ser tu propio jefe no tienes restricciones en cuanto al horario, siempre y cuando cumplas con las responsabilidades que te has propuesto. Como ves, hay cosas buenas y cosas malas de disponer de tu propio tiempo pero al final vale la pena.

Hay una frase famosa que dice: “Prefiero trabajar para mí mismo 100 horas a la semana que tener que trabajar 44 horas a la semana para alguien más.”

Ser-tu-propio-jefe

Empleados

Si ya eres jefe de tu propia empresa y ya cuentas con algunos empleados, tienes que saber que tener a empleados o personas que son haraganas alrededor tuyo te puede afectar a ti a los demás que te rodean. Si tienes buenos empleados y llega uno malo, tienes el gran riesgo que todos se hagan igual. Ya que nada bueno puede salir de algo malo podemos decir que “Una manzana podrida termina pudriendo a las demás.

A cada persona que contrates tienes que enseñarles a cómo crecer en todo sentido, a que pienses por ellos mismos y se empoderen con la empresa. Es necesario que sientan que no están siguiendo una serie de órdenes sino que sus esfuerzos van encaminados a hacer crecer la empresa. Debes fomentarles el cariño por tu empresa a tus empleados.

Clientes

“El cliente siempre tiene la razón” es un dicho que se vuelve muy real cuando tienes tu propia empresa ya que los clientes son verdaderamente tus clientes, no de la empresa para la cual trabajas. Al ser dueño de tu propia empresa tienes que encargarte de atender sus necesidades y velar por que estén satisfechos con tus productos y/o servicios. A veces puedes no estar de acuerdo con lo que te proponen o lo que dicen pero son ellos, los clientes, los que te escriben el cheque y te ayudan a mantener tu negocio a flote si los atiendes bien.

Un cliente feliz te recomendará con otros dos posibles clientes. Esfuérzate por superar las expectativas de tus clientes fieles para que ellos mismos puedan recomendarte con sus propios contactos. No hay nada que hable mejor de tu empresa que un cliente satisfecho.

En resumen, siempre da lo mejor de tí para poder ir avanzando en todas las áreas de tu vida. Ayuda a los que te rodean a ser mejores personas y ten claro que tener tu propio negocio trae muchas cosas buenas así como también trae sacrificio.

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